martes, 28 de abril de 2009

Manzana verde y crisis moral

Paredes de mutismo. Retorcijones estomacales. El entorno me aburre: mi compañero curioso y corriente, los cadetes que le miran el trasero a la secretaria, la traductora excesivamente simpática que me pregunta por su peinado mientras yo pretendo no escucharla, el café instantáneo, los procedimientos y normas, papeles y conference calls.

Mi compañero tipea con ferocidad y gesticula ante la pantalla (quizás espera una reacción mía que le dé la oportunidad de contarme alguna anécdota, pero no la tendrá: los auriculares me evitan la simulación de la cortesía). Luego se estira, bosteza, se toca el pelo, escribe y tacha cosas en su cuaderno. Finalmente, levanta la voz y me cuenta sobre un tema laboral que acaba de resolver y me doy cuenta (otra vez) de que yo soy la inadecuada, levantando esta bandera de la incomunicación ante los que me rodean, mientras él se esfuerza por compartirme información laboral que debiera interesarme. Es simple, apto y no pierde tiempo en cavilaciones absurdas.
Le doy vueltas a este razonamiento por unas líneas más y luego vuelvo a mi desconexión de siempre. Se acerca mi cumpleaños y me siento con derecho a ser indisciplinada, amoral y triste. Ayer me robé una manzana verde de la heladera de la oficina (para qué confesar esto ahora? Ya lo he hecho antes). Lo curioso es que no siento culpa alguna, ni siquiera si revuelvo en mi pensamiento encuentro resabio alguno sobre lo que se supone debería uno experimentar cuando toma para sí cosas ajenas. Algo está roto.

Si supiera dibujar, plasmaría esto: una forma pseudo humana extiende sus brazos hacia el cielo, inútilmente ya que sus manos consisten de garras que apuntan indefectiblemente hacia la tierra. En esta actitud idiota, contempla los globos que vuelan por encima de su cabeza, fuera de su alcance.

2 comentarios:

Solveig A. dijo...

Supongo que para esto se escribe en un blog: para contar anécdotas cotidianas bastante idiotas con frases demasiado pensadas, para después tener la impresión de que se escribe realmente bien y que uno podría haberse dedicado a esto (si Bukowski pudo, por qué yo no?)

Federico dijo...

jaja, tu comentario me hizo reír.
Y con respecto a tu moral...que decirte, parece una pequeña muestra de tu enojo ante ese entorno en el que estás.
Hay solución realmente? Ni idea...por lo pronto no se si uno puede o debería guardarse estos pensamientos, porque dentro de uno después retuercen el estómago. Somos muchos atrapados acá...si te sirve de algo saberlo.
Ojalá supieras dibujar!