jueves, 2 de abril de 2009

Releyendo a Kundera

Las vidas humanas se componen como una pieza de música. El hombre, llevado por su sentido de la belleza, convierte un acontecimiento casual en un motivo que pasa ya a formar parte de la composición de su vida. Regresa a él, lo repite, lo varía, lo desarrolla como el compositor el tema de su sonata.
Sin saberlo, el hombre compone su vida de acuerdo con las leyes de la belleza aún en los momentos de más profunda desesperación.

Parece como si existiera en el cerebro una región totalmente específica, que podría denominarse memoria poética y que registrara aquello que nos ha conmovido, encantado, que ha hecho hermosa nuestra vida.
El amor empieza en el momento en que una mujer inscribe su primera palabra en nuestra memoria poética.

…las metáforas son peligrosas. Con las metáforas no se juega. El amor puede surgir de una sola metáfora.


(De "La insoportable levedad del ser", Milan Kundera - recopilación desordenada)

2 comentarios:

Federico dijo...

Si, hagamos como dice Kundera...convirtamos nuestras casi insignificantes luchas internas en un relato lleno de belleza. Inventemos amigos, enemigos, objetivos para las pavadas del día. Yo hoy invento esta: el hecho de que no esté fumando en estos días, es una muestra de que estoy trabajando para mi sueño: así voy a poder cantar mejor (o al menos, no asustar). Hoy soy el héroe de mi batalla, jiji.

Solveig A. dijo...

Abogo por esa idea de que el hilo conector de nuestras búsquedas infructuosas sea esa especie de leimotiv que hilvanamos en torno a alguna idea de Belleza. Qué se yo.
Elija su propia aventura, je