sábado, 28 de agosto de 2010

La novia errante

A mi novia le gusta desaparecer. No me malinterpreten: no estamos atravesando una crisis, ni nada parecido. Digo que a mi novia siempre le gustó perderse y esto encaja perfectamente con su personalidad, que ya conozco muy bien. La conocí por casualidad una tarde en que había salido a caminar por el parque. Recuerdo que me detuve a observar a una familia que daba de comer a las palomas. Pronto se vieron rodeados de pájaros; algunos hasta se posaban sobre sus hombros y cabezas. El aleteo de las palomas siempre me resultó un poco atemorizante, así que me quedé contemplando de lejos la escena, y entonces la vi. Había abandonado la lectura de un libro para mirar a la familia invadida por los pájaros. En su cara se dibujaba una mueca mezcla de asco y temor. Sonreí al verla porque pude imaginarme que estaba pensando lo mismo que yo. Instintivamente, fui y me senté a su lado. No suelo abordar a desconocidas, pero ese día estaba como poseído por la claridad del aire y los aromas de la tarde. Así fue como empezamos a hablar y desde ese día no dejamos de vernos. Excepto cuando ella desaparecía. Sin mediar conflicto o discusión alguna, pasaban los días y no sabía nada de ella. La llamaba por teléfono y no había respuesta; la buscaba en su casa y nadie atendía. Hablaba con sus amigos e incluso sus pocos familiares, pero nadie sabía nada. Y nadie se preocupaba tampoco: parecía que estos lapsus eran algo como su sello personal. Después de un tiempo, volvía como si nada hubiera pasado. Retomaba nuestra relación como si nos hubiésemos visto el día anterior; hasta incluso recordaba nuestra última conversación y hacía comentarios como quien se queda con algo en la punta de la lengua y llama luego por teléfono para decírtelo. Las primeras veces me extrañaba mucho su comportamiento y trataba de sonsacarle una explicación. Pronto me di cuenta de que no podía: era algo tan natural para ella que no había palabras que traigan luz sobre sus motivaciones. Simplemente levantaba sus hombros con expresión desconcertada y volvía a insistir con la conversación que habíamos dejado inconclusa. Debo decir que soy una persona muy paciente y es casi imposible hacerme enojar. Sabía que todo esto era muy extraño e inaceptable, pero cuando observaba la transparencia de su mirar y su expresión casi suplicante, no podía rehusarme. Así que continuamos con nuestra relación. Cada vez que pensaba en ella, se me venía a la mente el recuerdo de esa tarde en que nos conocimos y todo parecía suspendido en una extraña calma, cálida y ausente de palabras. Esta imagen estaba tan pegada a mi retina que, en las épocas de su ausencia, sólo me bastaba cerrar los ojos para sentirla cerca. Seguro que todo esto te resulta muy raro, pero muchas veces las relaciones humanas se basan en una delicada conjugación de elementos extraños, irrepetibles, que nos subyugan y atan a la persona amada. Así me sentía yo, para qué negarlo: orgulloso de mi novia errante y del absurdo entendimiento que nos unía.
Así que decidimos irnos de vacaciones a la playa. Ella estaba radiante, intoxicada por la brisa del mar y las puestas de sol. Nos divertíamos jugando como dos nenes, retozando bajo el sol y riéndonos de cualquier cosa. Su risa era tan infantil y melodiosa que me recordaba el cantar de los canarios que tenía en mi infancia. Nunca viví días tan hermosos.
Esta madrugada, me desperté sobresaltado, quizás algún mal sueño o una oscura premonición. Me di vuelta hacia su lado y vi que no estaba. La llamé, pero no contestó. Salí a buscarla por la playa, pero estaba demasiado oscuro y no se veía nada. Volví a entrar y me serví media copa de vino para tranquilizarme. No sé por qué, pero esta vez su ausencia es distinta. Cierro los ojos y no puedo ver su imagen sentada en el parque, mirando con desconfianza a las palomas.
De todos modos, la espero.

5 comentarios:

magu dijo...

debe tener mucho urano en su carta natal la chica, bien escrito

El Gaucho Santillán dijo...

Si, bien escrito.

como "galan veterano" debo decirt4e lo siguiente:

Desaparecè vos!!

(Vamos a ver si le gusta!)

Saludos

Regina dijo...

Gracias! en verdad, esto es bastante ficcional...si tiene alguna coincidencia con la realidad, es más bien conmigo misma! (disculpas al galán veterano, ja)

Anónimo dijo...

...

Doctor Kaos dijo...

Che, me encantó. Me dolió un poco, también.