jueves, 24 de septiembre de 2009
Pasado y presente
De este cerrar los ojos y experimentar el vacío,
De esta soledad creciente en mi interior?
Todo lo que anhelo se descompone en mis entrañas,
Este vivir en ningún tiempo, en ningún lugar,
Sino en la inquietante espera de lo que nunca llega.
Clarividencia inútil de lo insondable,
Libros quemados en la hoguera de las vanidades,
Costumbres idiotas, vacío y nada.
Posibilidades que se agotan,
Calles sin salida,
El horror del tiempo comiéndose mi vida.
La tristeza me guía todavía.
Cierro los ojos y la dejo fluir.
Me inunda con su extraña belleza y me deja pasmada,
suspendida entre los cielos morados de los poemas.
Y no hay nada que agregar (o así parece).
¿Qué dirá la posteridad de estas palabras incomprensibles,vedadas de significado?
Cuántas letras muertas, cuánto espíritu derramado!
martes, 11 de agosto de 2009
Se dice de mí...
miércoles, 29 de julio de 2009
Martes
Un beso por Kabul. Sensaciones encontradas. Hoy me siento un poco asqueada e incierta, no sé cómo continúa esto. Nunca supe.
Sólo quiero ser fiel a mí misma.
viernes, 17 de julio de 2009
Acerca del éxito
Nadie me enseño a ganar, a desear ganar, a tener hambre de gloria (puaj) y ahora siento como si hubiese recibido una inspiración profética del más allá: es importante ganar! La experiencia de ganar te fortalece, extiende tus fronteras, te demuestra que se puede hacer algo más con esta masa de tiempo amorfo que te fue concedido. No se trata de ganar para ser mejor que otro, es ganar para ser mejor uno mismo. Y yo acá, esperando como una pobrecita al costado del camino que alguien me convide con una migaja de su éxito, sólo porque soy tan superior que me rehúso a jugar el juego. Dios, que alguien me golpee por favor!
Seguramente esto es uno de esos efectos colaterales de mi crianza cristiana (toda esas ideas sobre los últimos serán los primeros, bienaventurados los pobres en espíritu, etc, etc). Moral mal aprendida. Es necesario ganar, es importante pelear por lo que uno quiere, no todas las fichas del rompecabezas caen en el lugar indicado porque las guía la mano mágica del libre mercado!
Yo nunca quise nada para mí, nunca peleé por nada ni por nadie, siempre confié en que "tiempo y ocasión acontecen a todos". Ingenua.
No sé para qué escribo todo esto, pero la revelación me llegó como una cachetada y tenía que vomitar un poco.
"If you want something in life, reach and grab it"
miércoles, 8 de julio de 2009
Sebastián y los muros esenciales
miércoles, 24 de junio de 2009
¿Quién me ha robado el mes de abril?
El punto es que últimamente me veo tratando de acortar distancias con las nuevas generaciones: frecuento círculos de gente menor que yo y trato de decirme a mi misma que no importa la edad que acuse el documento, sino la edad con que me califico a mí misma (y si contamos en base a mi desarrollo emocional, soy prácticamente púber), que el resto son prejuicios, etc, etc. Es evidente que mi poder de autoconvencimiento es bastante pobre, si no, no estaría escribiendo estas reflexiones.
Me pregunto adónde se fueron mis 20 y pico: en qué invertí esos años, qué debería haber hecho con ellos. Tantos libros quemados en la hoguera de las vanidades, tanta tarde invertida en quimeras, tanta cobardía. Me pregunto si mi andar errático cobrará sentido algún día, ante alguna clarividencia final. Citando a Auster: "Se preguntaba qué aspecto tendría el mapa de todos los pasos que había dado en su vida y qué palabra se escribiría con ellos"
A propósito de la fascinación por las palabras
"El carácter inestable del lenguaje define la vida en la isla. Nunca se sabe con qué palabras serán nombrados en el futuro los estados presentes. A veces llegan cartas escritas con signos que ya no se comprenden. A veces un hombre y una mujer son amantes apasionados en una lengua y en otra son hostiles y casi desconocidos. Grandes poetas dejan de serlo y se convierten en nada y en vida ven surgir otros clásicos (que también son olvidados). Todas las obras maestras duran lo que dura la lengua en la que fueron escritas. Sólo el silencio persiste, claro como el agua, siempre igual a sí mismo"
Ricardo Piglia - La isla