Mostrando entradas con la etiqueta palabras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta palabras. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de marzo de 2012

Críptico


¿Cómo explicarlo? Soñé (dormida o despierta, no lo recuerdo) que las palabras formaban huecos en el espacio-tiempo y tenían otro significado. Mientras trato de relatar esto, no puedo desprender de mis retinas la imagen del árbol que veo por la ventana de mi cuarto y sus ramas agitadas por el viento. Ahí estaba cuando empecé a escuchar las voces, subiendo por entre las hojas, mezcladas con los ruidos de la calle. No alcanzaba a oír la conversación, pero sus silencios me hablaban en un idioma gutural. Por momentos, era como si las palabras fueran divididas clínicamente en pedazos y tanto sus sílabas como los espacios entre ellas formaran parte de un nuevo lenguaje, junto también con los sonidos de las cosas naturales, artificiales e imaginarias. Y esas nuevas palabras (si así cabe denominarlas) penetraban todas las dimensiones del espacio-tiempo hasta los orígenes de la historia, el universo o lo que sea que nos contiene, para acercarme su sentido primigenio y nefasto. Así fui y volví, tratando de componer mapas de lo audible y lo no audible, dejando que su rastro me lleve atravesando las cuerdas hasta el origen o el final (si los hay, seguramente son lo mismo).
No puedo reproducir lo que escuché, porque haría falta expresarlo con esos mismos símbolos y lamentablemente no puedo jactarme de haber aprendido a utilizarlos en los pocos minutos que duró este ensueño. Pero hay un entendimiento en el fondo de mi conciencia y es algo así: la vida es sólo en este mundo y no por mucho tiempo.


miércoles, 24 de junio de 2009

A propósito de la fascinación por las palabras

"Añoramos un lenguaje más primitivo que el nuestro. Los antepasados hablan de una época donde las palabras se extendían con la serenidad de la llanura. Era posible seguir el rumbo y vagar durante horas sin perder el sentido porque el lenguaje no se bifurcaba y se expandía y se ramificaba hasta convertirse en este río donde están todos los cauces y donde nadie puede vivir porque nadie tiene patria. El insomnio es la gran enfermedad de la nación. El rumor de las voces es continuo y sus cambios suenan noche y día. Parece una turbina que marcha con el alma de los muertos dice el viejo Berenson. No hay lamentos, sólo mutaciones interminables y significaciones perdidas. Virajes microscópicos en el corazón de las palabras. La memoria está vacía porque uno olvida siempre la lengua en la que ha fijado los recuerdos."

"El carácter inestable del lenguaje define la vida en la isla. Nunca se sabe con qué palabras serán nombrados en el futuro los estados presentes. A veces llegan cartas escritas con signos que ya no se comprenden. A veces un hombre y una mujer son amantes apasionados en una lengua y en otra son hostiles y casi desconocidos. Grandes poetas dejan de serlo y se convierten en nada y en vida ven surgir otros clásicos (que también son olvidados). Todas las obras maestras duran lo que dura la lengua en la que fueron escritas. Sólo el silencio persiste, claro como el agua, siempre igual a sí mismo"

Ricardo Piglia - La isla

Fascinación por las palabras

Hace poco enumeré 7 cosas raras acerca de mí y no sé cómo pude olvidar esta: mi fascinación por el lenguaje - las palabras y la distancia entre ellas y el mundo. Auster es un especialista en estos temas y él decía, a través de uno de sus personajes, cuando éste tuvo que traducir el mundo visible a palabras para ilustrárselo a un no vidente, que entonces pudo percibir la real distancia entre los pensamientos y las palabras, how far a thing must travel to get from one place to another.
Supongo que siempre me sentí atrapada por las palabras, como si fueran una especie de capa que me separa de la realidad del mundo. No puedo tocar el mundo si no es a través de las palabras. De alguna manera, el mundo es incognoscible para mí hasta que desciende a mi boca y se transforma en lenguaje. Me asusta pensar que esto sea asi. Cuantas cosas se pierden en el camino, cuantos pensamientos no caben en esas convenciones idiomáticas y quedan excluidos, amorfos, intangibles.
También pienso que mi amor por las palabras es una cuestión de estética, de fascinación por lo bello y lo sublime (Kant?): la cadencia de las palabras, las imágenes que suscitan, los recuerdos que moldean...

No tengo ganas de darle forma a este texto (normalmente, releería las frases, verificaría las citas, etc). Esta vez no quiero ser esclava de las palabras.